El Jardín
¿Has cuidado de tu jardín? ¿Qué tal de alguna planta?
Anna, con sus manos suaves y sabias, cuida el jardín de su casa con amor y dedicación. Cada mañana, antes del amanecer, sale con su sombrero de paja y guantes para cuidar su jardín. Riega las plantas con agua fresca, hablando con ellas como si fueran sus viejas amigas. Les comparte sus secretos y les agradece por su belleza.
Con paciencia y esmero cuida sus rosas, jazmines, gardenias y más plantas. Ella se asegura de que cada flor reciba la luz y el agua que necesitan diariamente. Su jardín es un oasis de colores y aromas, es un refugio para ella, su familia y amigos.
Anna cree que cada plante cuenta con personalidad, necesidad e historia única. De Anna he aprendido que la lavanda ayuda para la calma, el romero para la memoria y que los colibrís que llegan a recoger el néctar brindan alegría. Su jardín es su santuario, su espacio de meditación y conexión con la naturaleza. Allí encuentra paz, inspiración y sabiduría.
Cuando pienso en mi mente recuerdo el jardín de Anna. Digo esto por la importancia de cuidar y nutrir nuestras propias 'plantas' internas: nuestros pensamientos, emociones y sueños. Al igual que al jardín de Anna, nosotros debemos regar nuestras mentes con conocimiento que aporte sabiduría, y al mismo tiempo podar nuestros hábitos con disciplina sin perder la habilidad de disfrutar de la belleza que nos brinda la vida.
Cuando se descuida el jardín se llenará de maleza y muchas flores se ahogarán; lo mismo sucede con nuestra mente. En la vida podemos elegir entre cultivar nuestra mente o dejarla en un estado de holgazanería. La mente cultivada es aquella que se ejercita, se desafía y se nutre constantemente, mientras que la mente holgazana se conforma con lo que ya sabe y no busca superarse.
Una mente cultivada y cuidada con esmero en el crecer, aprender y alcanzar el máximo potencial como seres humanos. Cada día podemos optar por "regar" nuestra mente con nuevos conocimientos a través de la lectura, artículos y aprendiendo de las personas que nos rodeaban y tienen habilidades que nosotros no tenemos y estamos buscando adquirir.
Lo mejor es que con el tiempo, nuestro jardín mental cuando es cuidado se convierte en un oasis de innovación y creatividad. Sus ideas florecerán como flores coloridas, y sus logros crecerán como árboles fuertes dando fruta o sobra a los demás.
Por medio de cultivar la mente es que podemos superar obstáculos y alcanzar nuestros sueños. Porque es en el jardín mental donde se crean soluciones innovadoras y se escriben historias inspiradoras.
Si alguien te pregunta: "¿Cómo logras ser tan creativa y exitosa?" puedes sonreír y responder: "Mi mente es como un jardín. La cuido todos los días, y ella me da frutos increíbles"
Entonces podemos deducir que el éxito en la vida de cualquier persona no ha sido por destino, sino un viaje de crecimiento y aprendizaje continuo en su jardín mental. Por eso continuar teniendo una conexión real en el cuidando de tu jardín mental es importante para mejorar nuestro bienestar emocional, reflexionar y crecer. ¡Cuida tu jardín, cultiva tu mente!