De Cara al Espejo

Elena se paró frente al espejo, su reflejo la miró ojos cansados. Ese día en particular había sido largo y agotador. Se desvistió y se quedó en ropa interior, observando su cuerpo con una mezcla de crítica y desilusión.

"¿Qué ha pasado conmigo?", se preguntó. "¿Dónde está la mujer segura y hermosa que solía ser?".

Su mirada se detuvo en las arrugas finas alrededor de sus ojos antes de observar sus curvas yo no tan definidas como antes, al llegar a su cabello y ver como había perdido su brillo sintió que había envejecido en horas; se vio desgastada.

En un instante algo cambio en su mirada, fue como un flashback a su niñez. Elena recordó una conversación con su amada abuela, que siempre le decía: "La belleza no se encuentra en la apariencia, sino en la esencia".

Fue entonces cuando Elena se acercó más al espejo y se miró fijamente a esos ojos cansados. Ahí vio la profundidad de su alma, y se encontró con la fuerza que la había llevado a superar tantos obstáculos, también pudo ver la pasión que la impulsaba a seguir adelante.

En un instante comenzó a ver más allá de sus imperfecciones físicas. Ahora observaba a una mujer que había vivido, que había amado, que había llorado y que había vuelto a levantarse una y otra vez.

Elena sonrió cálidamente, y su reflejo le devolvió la sonrisa. Por primera vez en mucho tiempo, se sintió hermosa, no por su apariencia, sino por quién era como persona. Se vistió lentamente, sintiendo una nueva confianza en sí misma. Salió del baño, lista con una nueva perspectiva.

Así fue como hubo una ConeXión dentro de ella, "La belleza no se encuentra en el espejo", se dijo. "Se encuentra en el alma".

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