Mi nombre es…
¿Te gusta tu nombre? o ¿prefieres que te llamen de otra manera?
Sabías que las mujeres que han tenido la maravillosa experiencia de ser madres, comentan que los 9 meses de espera, para poder abrazar a su bebé por primera vez se les pasa muy rápidos. Quizás sea porque están alertas a todos los cambios que van aconteciendo en su cuerpo diariamente. Desde muy temprano en su embarazo comienzan a planear uno de los regalos que acompañara a su bebé por el resto de su vida y aun después: su nombre.
Por eso muchas madres junto a su esposo pasan horas, días, semanas, meses o quizás años en escoger el nombre “correcto” para su hijo o hija.
Hace un tiempo conocí a una madre de dos niños hermosos, y preguntándole como habían escogido sus nombres, emocionada me dejo saber que sus nombres los había escogido desde el tiempo en el que ella jugaba a las muñecas cuando solo contaba con de 9 años. Antes de casarse, le dejo saber al que ahora es su esposo, que ella ya tenía los nombres para sus futuros hijos. Su esposo estuvo de acuerdo siempre y cuando lo dejara escoger el segundo nombre. Cuando me contaba esto, se podía ver en sus ojos el orgullo que ella expresaba al pronunciar los nombres de sus hijos. Y como no, ella había guardado por muchos años ese regalo maravilloso para sus amados hijos: sus nombres.
¡Si que tienen una gran responsabilidad los padres de darle nombre sus hijos!
Al dar un nombre a un recién nacido se le está asignando una de sus primeras señales de identidad. En los primeros meses de vida, ese bebe se acostumbrará a escuchar su nombre, y a saber que se dirigen a él o ella cada vez que lo escucha. Poco a poco ese radio de escuchar su nombre se va expandiendo a los lugares públicos y pronto a los primeros años de escuela.
Como vez, sí que es un dilema el de escoger el nombre “correcto”. En muchos casos el escoger el nombre puede ser influido por un infinidad de situaciones; por ejemplo, las modas impuestas por la sociedad, la cultura e incluso por las redes sociales. Para muchas padres lo importante es encontrar el nombre más único. Para esto, toman en cuenta el significado del nombre e incluso como sonará unido a los apellidos. Muchos padres van mucho más allá, y consideran los apodos que pudieran usar los familiares o amigos al comunicarse con él o ella. Así es como muchos terminan con nombres que solo los padres sabrán la pronunciación correcta. Esto puede ser como una espada de filos para ese ser humano en sus primeros años de la infancia; por un lado, se dará cuenta que pocos poseen ese nombre y, por otro lado, pueda no sentirse parte de la comunidad en la que se desenvuelve. Al final de cuentas, el nombre se volverá un factor que poco a poco se fundirá con su personalidad, y lo creas o no se volverá un símbolo de su YO.
Como vez el escoger un nombre no es una tarea sencilla.
Lo que he visto es que cada uno de nosotros le daremos un significado REAL a nuestro nombre; esto se logra de forma consciente o inconsciente. Cuando llega ese momento en tomar el timón de mando, y estar atentos a la atmosfera que deseamos proyectar cada vez que nuestro nombre sea pronunciado. No es solo la unión de los sonidos simples que forman un nombre, sino es nuestra vida unida a nuestro nombre. A lo que me refiero es a nuestro actuar pasivo o activo en todas las situaciones.
Entonces es la esencia que irradia nuestro nombre la que lo hace único. Y esa esencia la vamos creando cada día, con las prioridades de nuestra vida, porque es esto lo que va a indicar nuestro diario vivir: nuestras actuar, nuestras amistades, y aunque no lo creas nuestra alimentación y más. Todos esto y más va forjando la esencia que nuestro nombre lleva con él a todo espacio. Recuerda, todos tenemos el espacio apropiado para crear la fuerza y proyección de nuestro nombre.
En muchas ocasiones, mis hijas me han escuchado decir que todos tenemos la habilidad de moldear el significado de nuestro nombre. Y una de ellas me sorprendió la navidad pasada con un hermoso regalo hecho con sus manos.
Fue hermoso romper el papel y la caja donde mi hija había envuelto mi regalo encontrar un cuadro no muy grande con mi nombre. Ella había asignado a cada letra de mi nombre el significado que ella percibe de mí. Eso fue grandioso, aun cuando a nuestro juego de scrabble le hacen falta unas piezas. Todavía hoy puedo sentir la emoción que sentí al leer lo que para mi hija irradia mi nombre, y que no solo son la unión de simple sonidos formando un nombre más.
La realidad es que TÚ puedes transformar el significado de tu nombre. Te sorprenderás lo REAL que eres y que tu nombre no tiene nada de común. Eres TÚ la que lo hace peculiar entre tantos nombres. Recuerda siempre que el verdadero significado va a ser cuando los demás recuerden tu nombre y venga a su memoria lo que tú eres y lo que les inspiras.
Es cierto, nuestro nombre fue un regalo ahora esta en cada una de nosotras darle la esencia que queramos.