Todo tiempo es valioso

¿Has volteado atrás en tu vida? ¿Qué vez? ¿Algún tiempo ha sido igual a otro? o ¿uno ha sido mejor a otro?

Me parece que tu respuesta ha sido como la mía: “Ninguna etapa de mi vida ha sido igual a la otra”. Tal vez suene a cliché, pero yo llamaría a la trayectoria de mi vida como ir en una montaña rusa de emociones. Lo que sí puedo afirmar es que he pasado por victorias y decepciones en diferentes etapas de mi vida.

Tal vez disfrutas los paseos en las montañas rusas; en lo personal no las gozo. Cada vez que me he subido a una, he percibido un vacío horrible en mi estómago, y que decir de las caídas al vacío, para nada es un deleite sentir que voy a salir volando; es la pérdida total de control de la situación. ¡Ah! y no hay como el momento en que me bajo, pero no sin antes pasar por varias caídas, y cuestionarme en cada una de ellas, “¿por qué me subí?”. Cuando llega el final, llega uno despeinado, con los ojos llorosos, y feliz por la bomba de endorfinas que se liberaron durante el trayecto; o quizás como en mi caso, feliz porque logré llegar al final sin desmayar. Lo bueno de cada montaña rusa es que tiene un principio y un fin, no importa que tantas caídas libres tenga, siempre va a terminar en calma.

Creo firmemente que la vida es así. En la vida podemos pasar por diferentes temporales donde quizás queramos dejar todo, y salir corriendo para buscar la tranquilidad o lo que entendemos como una vida feliz. Sin embargo, no podemos cambiar el rumbo, necesitamos pasar por el proceso de cada reto presentado, y solamente así los tiempos de serenidad se harán presentes.

Se que hay muchas personas que disfrutan subirse a las montañas rusas, y esperan con ansias las caídas libres; muchas de esas personas también tienen esa misma actitud en las situaciones que se les presenta en su vida. Sí, muchas personas han aprendido a mantener su confianza a que tiempos mejores vendrán después de la tormenta.

Hace años yo era de las personas que desea salir huyendo a cada reto que se me presentaba. Era una mujer llena de miedos donde la confianza no tenía cabida en mi vida. Cada vez que me encontraba en medio de la tormenta sufría muchísimo, y esto siempre provocaba que mi estado anímico se veía afectado.

En la mayoría de los desafíos a los que me he enfrentado he perdido el control de la situación. Esto comenzó a cambiar cuando comencé a hacer las preguntas correctas mientras estaba en medio de la tormenta; puedes creer que mi visión siempre ha cambiado, y mi enfoque deja de ser la situación en sí. Esto no quiere decir que los temporales se desvanecen al momento, no, sin embargo, ya he entendido que en todo momento puedo seguir aprendiendo, y sobre todo viviendo.

Es cierto, las tormentas de la vida pueden ser difíciles de enfrentar, pero es importante recordar constantemente que son temporales y que eventualmente pasarán. Esto lo aprendí de una mujer sabía que conocí en mi grupo de oración. Ella fue diagnosticada con cáncer. El día que nos comunicó su diagnóstico, con sus ojos llenos de lágrimas y al mismo tiempo con un brillo de calma, nos pido que oráramos por fortaleza para su familia y claridad en el procedimiento que decidiera aplicar el personal médico a su persona. Algo que me sorprendió fue que también nos dejó saber que ella estaba tranquila porque sólo había dos resultados al final de la tempestad, y con cualquiera de los dos, ella se encontraba feliz porque en ambos ella ganaba.

De ella aprendí que mantener la calma es la forma en que uno se puede enfrentar a las tormentas. Esto no quiere decir, que no podamos llorar, sin embargo, no podemos quedarnos en un valle de lágrimas todo el tiempo. Respira profundamente y recuerda que esta tormenta también pasará.

No tengas miedo de pedir ayuda a amigos, familiares o profesionales si lo necesitas. Cuando compartimos nuestras preocupaciones o sentimientos con alguien más, puede ayudarnos a sentirnos acompañadas, sí, nos traerá aliviado. En muchas ocasiones en el momento que estamos verbalizando nuestra situación podemos encontrar un mejor rumbo para enfrentarnos a ese reto.

También va a ser importante que no nos encerremos, al contrario, si es posible realiza un actividad física. Siempre hay alguna actividad que podamos hacer. Lo importante va a ser desconectarnos de esos pensamientos que nos arrastran a darle vuelta al reto que estamos pasando. Recuerda que estás en busca de recargar tu energía emocional.

Por favor no olvides tomar en cuenta que los desafíos pueden traer cambios inesperados a tu vida diaria. Así que no seas tan estricta contigo, se flexible y aprende a adaptarte a las circunstancias y encuentra soluciones creativas para superar los obstáculos que se te presenten. No olvides de agradecer por las pequeñas cosas que te hacen feliz. Quizás puedas agradecer porque tienes agua para saciar tu sed, comida para satisfacer tu hambre o un cobija para calentar tu cuerpo. Como vez no necesitan ser cosas grandes, sino ver en las pequeñas cosas la bendición tan grande que es tenerlas.

Se que pueda sonar complicado, pero aprovecha de esas tormentas que se te presenten porque pueden ser oportunidades para crecer. Reflexiona sobre lo que estés viviendo y extrae las lecciones que te ayuden a fortalecerte y afrontar futuras adversidades con mayor sabiduría.

Recuerda, las tormentas de la vida son parte del camino de la vida, y que cada experiencia, por difícil que sea, puede ser una oportunidad para transformarnos en una persona más fuerte y resiliente. Te siempre en mente que sólo hay dos resultados al final de cualquier situación, y en ambos salimos ganando.

¡Ánimo, todo tiempo es valioso a tu vida!

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