Sanando Nuestra Alma
¿En qué momento de tu vida fuiste dañada?
Sería difícil comenzar a sanar algo si no sabemos que es lo que está descompuesto, ¿verdad?
Las heridas que hemos arrastrado hasta el día de hoy pueden ser más o menos profundas y en realidad no importa en qué circunstancias sucedieron porque al final de cuentas es nuestra responsabilidad sanarlas.
En este momento de nuestras vidas podemos ver con claridad interior que el tiempo y las experiencias que hemos acumulado nos pueden permitir abrirnos a nuevos niveles de consciencia y aceptar que la sanidad es posible cuando aceptamos que estamos heridas.
Te pregunto ¿ha valido la pena cargar en nuestro caminar con las heridas abiertas de antaño?
Es cierto sólo cada una de nosotras sabemos cómo fuimos dañadas. Por tiempo hemos cargado con ese dolor, rencor, amargura por las heridas profundas que nos hicieron; cerramos nuestro corazón y al mismo tiempo encapsulamos dentro de nosotras eso que nos causó tanto daño, y sin darnos cuenta, cargamos con el origen de nuestra alma herida ocasionando todo tipo de consecuencias negativas en nuestro crecimiento interno y externo.
Hoy te felicito porque ya has reconocido que has estado herida por mucho tiempo, y esa vulnerabilidad que brinda la aceptación es sanadora. El entender que sí, que en algún momento nos hicieron daño y que aún tenemos ese dolor dentro, es un gran paso a la curación.
Ahora la connotación que tenemos al pensar en el dolor es negativa; sin embargo, esas heridas forman parte de nuestro mapa de vida, nos dieron aprendizaje, y de alguna manera nos formaron en quiénes somos hoy. Entonces lo que se vuelve verdaderamente perjudicial es no aceptar que fuimos dañadas porque entonces sí, estaremos negando cualquier posibilidad de volver a nacer de nuevo.
Es indispensable aceptar que toda herida necesita ser sanada atreves del perdón.
Hace un tiempo atrás aprendí que el ser mayormente favorecido al perdonar no es la persona que me menoscabo, soy YO. Yo soy la que va a ser liberada al perdonar. Es como si estuviéramos rompiendo con esa atadura que no permitía que se cerrada la herida. Además, es importante perdonarnos a nosotras mismas por haber vivido durante años en un estado de lucha, más o menos consciente, hacia la realidad y hacia los demás.
El perdón va a romper con la coraza de nuestro corazón y esto permitirá que el veneno acumulado por años salga a la luz permitiendo así que la herida sane. Ahí estaremos listas para rendirnos ante lo ocurrió, quizás lloraremos, pero esta vez con lágrimas de alivio porque nos hemos despojado de esa carga pensada que no nos permitía avanzar en la vida.
Permítete vivir cada vez más con mayor paz y comprensión contigo y con los demás, así sabrás que tu alma está sanando, y continúa viviendo sin resentimiento para disfrutar el hecho de estar simplemente vivas.