Sí se puede crear el camino al ÉXITO

¡Me emociona muchísimo que estés aquí!

Porque eso quiere decir que estás rumbo a tu Éxito...Lo creo y sé que en los primeros pasos que diste te tomó mucha garra para darlos, pero lo hiciste, y eso es de admirarse porque muchos en la vida desisten, y nunca se levantan de donde están, y mucho menos a abrir brecha. Ahora mismo quiero invitarte a que te des una palmadita en tu hombro porque tú ya has comenzado a hacer la diferencia. Has abierto brechas donde tal vez nadie más a tu alrededor se ha atrevió, y tú sí. Incluso pudiste no haber abierto este blog para leerlo ya que muchos en la vida abandonan antes de comenzar su camino al éxito.

Recuerdo que de pequeña sabía a qué me quería dedicar cuando fuera grande. Cada vez que alguien me preguntaba, ¿qué quieres ser cuando crezcas? no dudaba ni un segundo para responder y compartirles con una gran ilusión en mi rostro que soñaba en ser enfermera. Hoy entendiendo eso que se dice que para lograr los sueños en la vida hay que volver a tener un corazón y un alma de niño, es verdad. Ahora te explico y te exhorto a que vuelvas a tener ese corazón de niño. Te has dado cuenta de que un niño no duda ni un instante en que puede realizar todo lo que se imagina, él o ella no ve límite alguno, siempre encuentra la manera de lograr lo que ha visualizado en su mente.

Un niño no se detiene a medir los obstáculos o a sentarse a calcular si el presupuesto del mes será suficiente para cubrir los gastos, no, la mente del niño simplemente se dirige a la meta visualizada y pone a su blanco como punto de referencia. La mente de un niño es tan segura, y por eso los comentarios negativos de los demás no le impulsan a modificar su visualización.

Retomemos los momentos de cuando me preguntaban ¿de qué deseaba ser de grande? Después que yo les compartía con gran entusiasmo que anhelaba algún día convertirme en enfermera, hubo muchas personas que no dudaron ni un instante en aportar información negativa del por qué yo debería optar por alguna otra profesión. Muchos aportaban cosas malas que me podían ocurrir, y te aseguro que eso no edifica ningún sueño. Sin embargo, era tan férreo mi sueño de ser enfermera que hacía oídos sordos a esos comentarios; es más, puedo decirte que de niña sólo los veía atenta, fijaba mi vista a sus labios moviéndose, pero mi mente estaba imaginando a esa niña de adulta vestida de blanco con su cofia blanca ayudando a las personas enfermas.

Como niña aprendí a poner un vallado de protección a mi sueño y decidí a muy corta edad, 8 años, no permitir que nadie viniera a destruirlo ni arrebatarlo de mi mente ni de mi corazón.

Supe que para comenzar a caminar a ser una excelente enfermera requería tomar decisiones firmes y que no podía desviarme. Primeramente, comencé a identificar a donde quería ir para saber cuál era la dirección que iba a tomar. Después tracé los pasos que necesitaba tomar para dirigirme a mi meta. Esto no quiere decir que en el camino no tuve que enfrentarme con obstáculos, sólo sabía que necesitaba pasar por ellos y de preferencia con una enseñanza. Algo también de gran importancia fue aprender de las personas que ya habían logrado esa meta, y la que yo había visualizado, y verlos como el rayo de luz cuando el camino se oscurecía.

Y sobre todo supe que nunca, nunca, nunca me podía rendir…

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